8.6.05

Donde se Dobla el Brácigo Da Vinci

Bueno, en estos días sin conexión he aprovechado para leer, entre otras cosas, el Best-Seller de la temporada (¿o era el de la temporada pasada? ¿O se cuentan los Best-Sellers a partir de ésta semana, de feria de libro?). El caso es que aunque no se puede decir que el señor Dan Brown escriba de maravilla, y que los protagonistas se pasan el libro reaccionando más que actuando (¡parecen pelotas de pinball, rebotando de un lado para otro!), la historia estaba entretenida, y muy bien documentada (recomiendo leerlo con libro de arte delante viendo los cuadros de los que se habla), y encima todo apuntaba a que se produciría una gran revelación, que haría que el-mundo-tal-y-como-lo-conocemos cambie radicalmente, milenarias instituciones caigan, y salgamos todos a la calle cantando “This Is the Dawning of the Age Of Aquarius…” (NO, no hablo de ninguna revelación relacionada con bebidas isotónicas. O catedrales hechas con latas).

Y a tusas estas, llegamos al final. Y llegamos rápidamente, porque el misterio y la posible relevación son de tal calibre que uno tiene ganas de leerlo cuanto antes. Y en lo mejor, se revela quien es el malo maloso. Y todo se derrumba. A partir de ese momento el lector no puede dejar de decir “¡anda ya!” hasta que termina el libro. Un final que tarda demasiado en llegar. A partir de ese punto la lectura se convierte en una lenta tortura, y eso que solo quedan unas 50 páginas, y las anteriores 550 se han leído como el que lava. Y desde luego, ni gran revelación, ni tambaleo de el-mundo… ni nada de nada. Solo ganas de ir a la casa del Sr. Brown y golpearle con ejemplares de su obra en edición ilustrada, que pesan más.

Y a todas estas, Hollywood ya está rodando la peli. De momento ya hay trailer del tipo “hecho por ordenador sin que aparezcan escenas de la peli en sí”. Interesados, pinchar en este enlace. Dirige Ron Howard, un director tan inexpresivo que te hace igual Willow que Una Mente Maravillosa. Y en el reparto tenemos a (entre paréntesis, lo que el director y/o los productores pensaron): Tom Hanks (“Sí, ya sé que no pega ni con cola para el papel, pero es que le debo un favor, y…”), Audrey Tatou (“Necesitamos una chica francesa… No, la Marceau nos ha mandado a tomar por saco… ¿La de Amelie, dices? Po fale”), Alfred Molina (“Necesitamos a alguien para hacer de obispo español gordo y malo. ¿Al quién? ¡Ah, coño, Octopus! Po fale, total es de México, ¿no? Vamos, de cerca de España”), Ian McKellen (“Necesitamos un inglés MUY amanerado. Sí, el gay ese valdrá. Da igual que tenga 30 años más de los que requiere el personaje. Y además hizo de Gandalf, así que ya tenemos a los frikis de Spider-Man y de El Señor de los Anillos contentos. Mierda, tal vez debimos contratar a alguien de la Guerra de las Galaxias…”) y Jean Reno (“Llama al actor francés. No a Depardieau no, al otro. John Nosecuantos”). Con todo esto, esperamos un tremendo éxito de taquilla. Y comentarios unánimes a la salida por parte de aquellos que vayan a verla sin haber leído el libro.

Y ahora, para aquellos que han leído el libro: por 1 céntimo de euro la respuesta, díganme características de la personalidad de los protagonistas, como por ejemplo, “claustrofóbico”. ¡1, 2, 3, responda otra vez!